miércoles, 11 de octubre de 2017

The Legend of Boo-Kini Bottom (Screen Novelties, 2017)

Siempre tengo un ojo puesto en lo que se hace en el el 360 de Belmont Avenue, Los Angeles, lugar en el que sitúa el centro de operaciones de los verdaderos herederos del estilo stop-motion de clásicos como los Puppetoons de George Pal y los especiales navideños filmados en animagic de Rankin/Bass. Estoy hablando de Screen Novelties, a quienes dediqué el número 4 del fanzine Puppets & Clay (beware, spam!).
Uno de los mejores trabajos de los chicos de California, es decir, Mark Caballero, Seamus Walsh y Christopher Finnegan, fue un especial navideño que hicieron para la serie Bob Esponja en el año 2012, It's a SpongeBob Christmas! (Una navidad esponjosa, de acuerdo al DVD editado por estas tierras). Era de lógica que Nickelodeon, los responsables económicos de la serie ideada por Stephen Hillenburg, volvieran a contratar los servicios de los novelties más tarde o más temprano.

Tras un lustro en donde Screen Novelties ha seguido a un ritmo imparable, memorable la adaptación del musical Elf, la felicitación de navidad protagonizada por Krampus o toda la producción de The WitchDoctor (su próximo cortometraje de autor, que logró finalizar con éxito una campaña de kickstarter), nos llega SpongeBob Squarepants: The Legend of Boo-Kini Bottom, en lo que parece que va a ser el cortometraje más terrorífico de toda la serie....


La fecha de emisión prevista es... este próximo viernes (13 de octubre de 2017). Así que no será como esperar a una continuación de La Guerra de las Galaxias o al Transito de Venus, lo tenemos encima. Por ese motivo he escrito al bueno de Caballero para que me contestase un par de preguntas sobre el especial y de paso pedirle que nos enviase algunas imágenes de detrás de las cámaras. Dicho y hecho (¡thanks a lot, Mark!)

¿Cuánto tiempo habéis dedicado a las fases de pre, producción, y post?

Normalmente no delimitamos claramente estas fases, sino que las solemos solapar a lo largo de toda la producción. A veces es difícil organizarse de este modo, pero tratamos de dar lo mejor de nosotros mismos para estar a tope en todos los frentes... Pero para este proyecto podríamos decir que dedicamos en torno a ocho semanas para la preproducción (diseños, contrucción de muñecos y decorados, etc.), doce semanas a la animación propiamente dicha, y unas seis semanas para la postproducción (efectos, digitales, correcciones de color, etc.).

¡¡¿De verdad que este especial nos va hacer cagarnos de miedo?!!

¡Eso espero! Hay varios momentos que harán que os sobresaltéis. Nuestro objetivo ha sido mantener en toda la obra una atmósfera escalofriante situada entre lo terrorífico y lo divertido. Muy al estilo de la Mansión Encantada de Disneyland.

martes, 10 de octubre de 2017

ATENCIO + JUSTICE: LA STOP-MOTION DE DISNEY EN LOS 60's

Ay madre, cada vez que pongo en el buscador de noticias de Google la palabra, el concepto, el modelo de vida, el todo ese que viene a ser "stop-motion", siempre me sale un resultado similar a "A las diez películas stop-motion mejores de la historia", o "las obras de stop-motion que te harán ver la animación de otra forma"... Yo siempre pico y me meto alegremente a ver si consigo que me descubran algo añejo, pero nada. Una y otra vez me topo con las mismas listas de películas, cortos y videoclips. Todos desde 1993 para adelante.

Estoy de acuerdo en que Pesadilla antes de navidad cambio el chip del público y de Hollywood en cuanto a los largometrajes realizados enteramente por muñecos, pero de ahí a considerar que de todo lo anterior no vale nada. ¡Ostras, Pedrín! Tirar al retrete todo lo creado por Harryhausen, Svankmajer, Tyrlova, O'Brien, Tippett, Rankin/Bass, Ivo Caprino, Leaf... es de juzgado de guardia. Por suerte hay peña que se lo curra como se debe, véanse los articulazos sobre la técnica que realizó Kike Narcea hará unos meses para Albedo Media.
X Atencio animando a Winnie the Poh
Dicho lo cual, y habiéndome quedado a gusto, voy al tema de la entrada. Hoy he leído que el pasado mes de septiembre falleció X Atencio, un animador de Disney que no llegó al nivel de los Nine Old Men pero que desde luego fue capital para los primeros acercamientos al stop-motion de los estudios de Walt y posteriormente para la creación de algunas de las atracciones insignia de Disney World: tales como la montaña rusa Space Mountain, la mansión encantada o la atracción de piratas del Caribe (atracción que acabaría convirtiendo en oro a Johnny Depp). La muerte se produjo el 10 de septiembre y de entre los que expresaron el pésame se encontraba suit-man Neil Patrick Harris.

Francis Xavier "X" Atencio (Walsenburg, Colorado, EEUU, 4 de septiembre de 1909) era tan bueno con el dibujo que entró a formar parte de los Walt Disney Studios con tan solo 18 primaveras. Comenzó como asistente de animación -básicamente realizando el trabajo de intercalador (in-betweener)- en los largometrajes Fantasía y Pinocchio; pero tras el parón de la Segunda Guerra Mundial volvería al estudio como animación con todas las de la ley. Al parecer no le costó mucho porque el propio Walt se había aprendido su nombre (la verdad es que eso de te hagas llamar X es brutal).
Bill Justice (izquierda) y X Atencio (derecha), con varios puppets de A Symposium on Popular Songs (1962).
Ya en los cincuenta formaría con Bill Justice una especie de departamento experimental con el que dar salida a los doodles de Walt iba dejando por todos lados. Antes de seguir conviene mencionar que Justice (1914-2011) era un animador algo más experimentado que Atencio, dado que había entrado como intercalador para Blancanieves y los siete enanitos, para luego pasar a la liga de animadores de primera con Fantasía y posteriormente con Bambi, donde fue el animador principal que dio vida a Tambor. 

El caso es que Justice y Atencio decidieron romper con la bidimensionalidad y presentar ante la directiva una propuesta de cortometraje musical de muñecos animados sobre el arca de Noe. El cortometraje se hizo y fue bastante aplaudido durante aquella época (hoy pocos se acuerdan de él), hasta el punto de ser nominado a mejor corto de animación en los Óscars. El punto fuerte, como veréis, radica en el precioso diseño de los animales que se salvan del tremendo diluvio.


El siguiente trabajo de animación dimensional de la pareja llegaría ese mismo año, con los créditos de inicio de la película de imagen real The Shaggy Dog (1959). Algo que repetirían para Tú a Boston y yo a California (1961), Bon Voyage! (1962), y The Misadventures of Merlin Jones (1964).



Al estar ya metidos en el rodaje con actores era bastante lógico que entraran a formar parte del equipo de efectos especiales para dar vida a muñecos y objetos que interactuaran con los seres de carne y hueso. Si bien su colaboración más famosa en este aspecto es la secuencia donde Mary Poppins cantaba aquello de "con un poco de azucar en la píldora que os dan...", su primera incursión en el terreno de la integración se produciría en Babes in Toyland (1961).


Aunque la última animación en stop-motion de Justice/Atencio se produjo en la anterior secuencia, he querido dejar para la mención final el cortometraje completamente animado, en dibujo animado y cut-out, A Symposium on Popular Songs (1962), del que por desgracia solo he podido encontrar online su segunda parte y un par de fragmentos de la primera.

domingo, 8 de octubre de 2017

Una visita a Aardman Animations

La semana pasada pude por fin tachar la número 18 de mi lista de cosas pendientes de hacer antes de morir: Visitar Aardman Animations. La excusa llegó por parte de los animadores gallegos María Moreira y Raúl Eguía, amigos de uno desde los tiempos en que no se manchaban las manos con Gromits, Mophs o Shauns: "El sábado 30 de septiembre va a haber una jornada de puertas abiertas para amigos y familiares de los trabajadores. Si quieres venirte ya sabes". Aquel mensaje llegó a principios del mes pasado.

"La ocasión la pintan calva", me dije. llevaba años intentando buscar el momento para ir, pero por diversos motivos siempre iba dilatando el cumplir ese sueño. Así que corriendo hice la ruta web por AirBnb y Easyjet (a la vuelta me acordaría mucho de la madre del dueño de la compañía), y listo. Ese día estaría en Aardman para que nos presentarán los pormenores de la última película de Nick Park, Early Man.

(elipsis narrativa)

Antes de ir a la nave en la que Aardman está ultimando su largometraje, situado en un bonito y ajardinado parque empresarial en la zona más al norte de Brístol, fui a casa de María y Raúl. Íbamos algo justos de tiempo para la hora en la que teníamos el studio tour, pero no pude evitar fijarme en la una de sus estanterías y perder cinco minutos con los muñecos que allí descansaban.
María y Raúl me cambiaron a Gromit por un vaso de cristal decorado con Rex the Runt que contenía un líquido transparente al que por aquellas tierras llaman "guater". Me dijeron que eso era mejor que el propio Gromit. En ese momento me quedé conforme y pudieron por fin cerrar la puerta de su morada. Al cabo de un rato me di cuenta de que, quizás, me habían engañado... Pero como ya enfilábamos con el bus el polígono de Aztec West, se me olvidó por completo.
Gromit, un boxtroll, Raúl, María y el vaso de "guater".
En el número 1410 se encontraba LA NAVE. Yo esperaba que hubiera un férreo control de seguridad con lectores de retina y un test ultra jodido sobre el estudio; pero nada, dejaban entrar hasta la recepción a cualquiera. He de confesar que toda la movida del análisis pormenorizado sobre Aardman que hice el año pasado para el libro, fue para prepararme para ese test que yo me imaginaban en mi cabeza.... Dentro de la estancia, ¡Boom! vitrinas por doquier con figuras originales de los largometrajes y series del estudio -las supervivientes al super incendio del 2005, se entiende-. Además había una Shaun a tamaño real y el director de la propia serie -Richard "Golly" Starzak-, que pasaba por allí (también a tamaño real).

Subiendo unas escaleras y pasando por un pasillo plagado de fotos de detrás de las cámaras, llegamos a la cafetería. Donde el café era gratis y malísimo, como en cualquier oficina española en la que me he dejado caer en los últimos lustros. Allí, más y más vitrinas hacían que fuera dejando la taza de café en una mesa para luego recuperarla, al rato, con diferente temperatura y más o menos líquido en su interior.
Y entonces nos llamaron a filas. Nos metieron en una sala para contarnos de que iba la película que lleva rondando la cabeza de Nick Park desde hace más de diez años. Básicamente es una comedia ubicada en un momento de la prehistoria en el que las tribus luchaban entre sí: unas con taparrabos, palos y piedras, otras con bronce, mamuts amaestrados y balones de fútbol. A nosotros nos pusieron una secuencia completa que me dejó totalmente flipado, no solo por la calidad de la animación y los diseños de los personajes sino por el hecho de volver a disfrutar, después de tanto tiempo, del particular humor de Nick Park. Como comprenderéis, nos hicieron firmar un documento escrito en una lengua extraña en el que según parece si se revelaba cualquier cosa importante mostrada en el tour, Aardman tendría derecho a quedarse con tu alma e introducirla en algún muñeco para sus próximos proyectos -sospecho que es la forma real con la que consiguen hacer sus películas, y que todo el resto es un gran paripé.

Luego fuimos pasando por varios departamentos: taller de muñecos, modelado, escenarios de animación enormes y aún más enormes, etc. Hasta que de pronto parpadeé y me vi de nuevo en el aeropuerto de Brístol, donde en el panel luminoso en el que se anuncian las puertas de embarque justo cambiaba para anunciar que mi vuelo a Madrid era cancelado.

UNA BALA EN KUIPER (Jorge Aguirre, España, 2016)

Vengo motivado de la Monstrua de Cine Chungo que organizan los fuera de serie de Campamento Krypton, la octava que montan, la primera para el que escribe. Una experiencia tronchante y delirante. Cine imposible y totalmente trash. Entiéndase cine trash en el mejor sentido de la etiqueta, es decir, aquel de argumentos locos, efectos especiales paupérrimos que no dan el pego y elecciones de casting absolutamente majaderas. Todo ello da como resultado películas que suponen el mejor contrapunto a la comida basura con la que nos bombardean desde Hollywood, reportando un disfrute totalmente diferente al espectador que sepa dejarse llevar -yo sé que no es fácil, pero una vez que entras en esta mierda ya es imposible salir.


Al hilo de todo esto, hace unos días volví a retomar el contacto por correo electrónico con Jorge Aguirre, un absoluto fanático de los efectos especiales físicos -incluida la animación stop-motion-. Aguirre me invitaba a ver su último cortometraje Una bala en Kuiper, de la que no quiero contaros absolutamente nada para que lleguéis a ella inmaculados. ¡Dentro vídeo!


Como veis la pieza tiene animación stop-motion, algo que desde luego no extraña viniendo de Aguirre -quien ha colaborado en varios de los números del fanzine Puppets & Clay-; y por este motivo llega la subsecuente entrevista:

¿Cómo y cuándo surge Una bala en Kuiper?

Se trata de un proyecto cuya génesis surgió en verano de 2014, concretamente en agosto. Acababa de finalizar un cortometraje titulado Saturniano, Extraño Visitante el cual lo había planteado a modo de sketch y en clave cómica, pero tenía la idea firme de realizar una producción más elaborada, de mejor factura, aun sabiendo que el presupuesto iba a ser mas que modesto. Quería continuar explorando temáticas de ciencia ficción y de Serie B, pero incorporando más elementos y más personajes. También realizar dicha producción con todas sus fases necesarias, desde los storyboards y diseños, hasta la postproducción de sonido. Tras 2 años, en septiembre de 2016, estuvo finalizado el cortometraje en su integridad.
El corto es una proclamación de amor a los efectos especiales de antaño (los practical effects que dicen los angloparlantes), ¿qué pretendías al hacerlo (a parte de pasártelo teta)?

Efectivamente, es una oda, dentro de mis posibilidades claro está, a los PFX tradicionales, y en general a un tipo de cine mas artesanal. Obviamente creado con ayuda de medios digitales actuales, pero procurando hacer uso de técnicas de antaño como bien apuntas, tales como la animación, las miniaturas, la creación de decorados, los animatronics... Desde niño había experimentado mucho filmando primero en Super-8, más tarde, y ya en vídeo, en Hi-8,… que eran formatos que conllevaban costes altos (sobre todo el de cine doméstico) y que requerían de equipo – analógico – caro y de difícil adquisición. Pero a día de hoy, con las cámaras y software disponibles, es posible acceder a técnicas de edición y postproducción asequibles. Mi pretensión por tanto era poder hacer uso, acomodándolo al guion y personajes, de todas esas técnicas que antes mencioné, y otras como fondos pintados al óleo, rotoscopia, o incluso una incursión en el CGI para los créditos iniciales. De alguna manera cumplir un sueño que tenía de hace años, y que fuera más allá de una secuencia o video experimental; que narrase una historia.
Debo destacar de todo el conjunto la presencia de Ruffus, una criatura animada en stop-motion con un estilo cercano a la bestia animada por Phil Tippett en el laboratorio de Piraña (Joe Dante, 1978). ¿Qué materiales utilizaste para dar cuerpo a esta criatura y cómo fue el proceso de filmación e integración fotograma a fotograma?

¡Cierto! guarda parecido en su diseño con la criatura de Piraña, sobre todo en sus espinas dorsales y de la cola, aun así es más bien un cánido a cuatro patas y no bípedo. Pero la influencia de esa creación de Tippett, u otras que surgieron de su studio, para la “saga” de los Ewoks, o la segunda de parte House, entre otras es muy grande para mi. ¡Por supuesto también tengo muchas referencias a otros genios de la animación stop-motion! Añadiría que los Terror Dogs de Randall W. Cook que aparecen en Cazafantasmas también lo fueron.

Para crear a Ruffus, primeramente realicé un diseño, tanto de su fisionomía, como del esqueleto interno. Dicho esqueleto fue lo primero que fabriqué, usando acero y mecanizando todas y cada una de las piezas mediante la fresadora. Una vez ensamblado, esculpí encima la forma final usando plastilina Chavant, de dureza media. Tras finalizar la escultura, tomé un molde, en tres piezas, usando yeso, concretamente de uso dental, muy duro, para que soportase en proceso de vulcanizado. Después inyecté espuma de látex para obtener el puppet final. El pintado lo realicé mediante una mixtura creada a partir de adhesivo acrílico y pinturas acrílicas y aerografiando los detalles. Todo este proceso, como se puede suponer, descrito aquí a grandes rasgos.

A la hora de animar el modelo, tuve que dividir las secuencias en dos maneras diferentes, pero teniendo en cuenta que debería dar la impresión de que se movía en un ambiente a escala real. Por tanto, por una parte realicé sets en miniatura que recreaban los construidos a tamaño natural, y por otra lo filmé con un fondo chroma para poder integrarlo con los personajes humanos en los planos (pocos) en los que esto ocurría. Una suerte de Dynamation, pero mas “casera”. Utilicé una cámara fotográfica réflex digital para capturar cada fotograma, y después tuve que montar los planos y ajustar los formatos, el frame ratio, etc., para que concordase con el resto de planos que habían sido rodados en Super-16 digital.
¿Qué tal está funcionando el cortometraje?

Por el momento debo decir que el cortometraje no ha sido seleccionado o proyectado en ningún festival o certamen, aunque está disponible para su visionado tanto en YouTube como Vimeo. Aun así sigo continuando promoviéndolo, y ya hace acto de presencia en algunas webs, o incluso blogs que se han hecho eco del mismo, con críticas positivas, dentro de su condición de cine artesanal claro está. También suele tener una cálida acogida por parte de buenos aficionados a quien se lo he mostrado. Quién sabe, tal vez tenga un reinicio a partir de ahora y se convierta en una obra mas conocida! (risas).
¿Tienes previstas futuras incursiones similares? Por mi parte te invito a ello, pues soy un ferviente admirador del cine trash.

¡Si!, podemos enmarcarlo dentro del trash pues lógicamente al estar realizado con bajo presupuesto, no puede ser de otra manera. Más conteniendo toques cómicos. Igualmente soy aficionado a este, digamos, subgénero, tanto a la Serie B, como Z. ¡Se nota con este corto supongo! (risas), y las referencias, guiños y homenajes varios se hacen patentes. Tu propuesta es más que bien recibida al igual, si las hubiera, que las de tus lectores u otros aficionados, yo encantado, esto se hace ante todo para el público… y, sí, seguiré cultivando este tipo de cine, aunque últimamente estoy centrado en una faceta más escultórica: de hecho tengo actualmente una exposición de casi una veintena de piezas (contando con máscaras, bustos, figuras, etc.) que se podrán disfrutar hasta mediados de este mes. No tengo pensado ningún nuevo proyecto cinematográfico por el momento, pero cuando llegue el momento, procuraré incorporar de nuevo nuestro admirado medio de animación fotograma a fotograma. 

¡Adrián, ha sido un placer responder a tus preguntas y haber podido colaborar nuevamente en Puppets & Clay!

El placer ha sido mío. Muchas gracias por tu disposición, tus palabras y las excelentes imágenes del proceso de creación y animación de Ruffus.

Para quien haya quedado interesado de la mencionada exposición, os dejo un link sobre la misma:

https://www.serantes.com/agenda/detalle.php?id=898